7 de octubre de 2026

Diálogo para la construcción del decreto indígena sobre cannabis en el norte del Cauca.

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En las Tulpas, en Santander de Quilichao, se desarrolló un encuentro entre autoridades de Cxhab Wala Kiwe, el CRIC, delegados de nueve gremios de cultivadores de cannabis del norte del Cauca y representantes de los ministerios de Justicia, Salud y Agricultura, con el propósito de avanzar en la construcción de una ruta de diálogo que permita discutir un decreto indígena relacionado con el cultivo de cannabis.

El espacio se llevó a cabo los días 4 y 5 de marzo, y hace parte de un proceso que se viene construyendo desde hace varios meses entre la organización indígena y los gremios de cultivadores presentes en diferentes territorios del norte del Cauca.

Este ejercicio también responde a mandatos orientados en el Cuarto Congreso de Cxhab Wala Kiwe, donde se planteó la necesidad de fortalecer el acercamiento con las comunidades y escuchar las realidades que viven en los territorios.

En este proceso participan nueve gremios de cultivadores que agrupan a familias de cinco municipios y varios territorios indígenas del norte del Cauca. Dentro de estos gremios se encuentran comuneros indígenas y también campesinos, por lo que cuando se habla de cultivadores se hace referencia a todas las personas que desarrollan esta actividad en los territorios, sin importar si son indígenas o campesinos.

Los cultivadores han expresado que, aunque reconocen que el cannabis se encuentra en un contexto de ilegalidad y que es un tema complejo para la sociedad, también señalan que esta actividad se ha convertido en una de las pocas alternativas económicas para muchas familias del territorio.

En varios resguardos la tierra es limitada y una parte importante está destinada a zonas de reserva natural, lo que reduce las posibilidades de ampliar otros cultivos. Además, productos tradicionales como el café generalmente tienen una sola cosecha al año, mientras que otros cultivos de pan coger requieren cada vez más cuidado y en muchos casos ya no producen como antes si no se utilizan insumos o productos para controlar plagas.

Frente a esta realidad, el cannabis permite cosechas cada tres o cuatro meses, lo que genera ingresos más constantes para las familias campesinas e indígenas que viven de la agricultura.

Sin embargo, el camino para llegar a estos diálogos no ha sido sencillo. En los primeros acercamientos existía una fuerte desconfianza entre los gremios de cultivadores y la organización indígena. Algunas de las primeras reuniones incluso se realizaron en espacios neutrales, ya que los cultivadores manifestaban que no querían ingresar a las instalaciones de la organización.

Con el paso de los encuentros se fueron generando escenarios de escucha que permitieron romper esa barrera de desconfianza y avanzar en un proceso de diálogo. Una de las decisiones que se tomó desde el inicio fue que la palabra principal la tuvieran los propios cultivadores, para que fueran ellos quienes explicaran su situación y sus propuestas.

En medio de este proceso también se han realizado acompañamientos técnicos para organizar documentos y propuestas que los mismos cultivadores han presentado en diferentes espacios de discusión sobre la política de drogas en el país.

Como resultado de estas conversaciones, durante el encuentro realizado en las Tulpas se acordó construir una ruta de trabajo para discutir el decreto indígena sobre el cultivo de cannabis, con la participación de las autoridades indígenas, los gremios de cultivadores y las instituciones del Gobierno nacional.

Dentro de los acuerdos alcanzados se definió conformar un equipo técnico y político, integrado por dos profesionales jurídicos y un delegado político, que trabajará durante los próximos meses en la sistematización de las experiencias de los cultivadores y en la construcción de propuestas para la discusión del decreto.

Asimismo, se acordó realizar encuentros en los territorios con comunidades cultivadoras, con el fin de socializar la propuesta y recoger aportes desde las bases. Estas reuniones se proyectan iniciar después del 6 de abril en los diferentes territorios donde se encuentran los gremios.

La agenda de trabajo tendrá una duración aproximada de cuatro meses, con el objetivo de que a finales de junio se pueda presentar una propuesta consolidada y avanzar en la protocolización del proceso con el Gobierno nacional, en un espacio donde participen los ministerios de Justicia, Salud, Agricultura y Comercio.

Desde las autoridades indígenas y los gremios de cultivadores se insiste en que este proceso busca abrir espacios de diálogo y entendimiento frente a una realidad que viven muchas familias del norte del Cauca, y que cualquier camino que se construya debe partir de la escucha, el respeto y la participación de las comunidades.

En ese sentido, el llamado a la comunidad es a mantener el diálogo como camino para resolver las diferencias, entendiendo que los conflictos en los territorios requieren escenarios de conversación donde todas las voces puedan ser escuchadas.

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