6 de octubre de 2026

El Cuarto Congreso Zonal de Çxhab Wala Kiwe: aportes para una lectura crítica

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Por: Daniel Campo Palacios

El pasado mes de mayo, la Çxhab Wala Kiwe realizó su Cuarto Congreso Zonal en el resguardo de López Adentro, donde nos encontramos las comunidades de la zona norte del Cauca a discutir, valorar, reflexionar y proponer sobre el camino recorrido y los desafíos que enfrentamos. En este importante espacio, las conversaciones se enfocaron en tres ejes principales: Familia, Gobierno Propio y Economía Propia. De cada uno de estos ejes surgieron orientaciones que determinarán el rumbo del proceso organizativo en los próximos años.

Simultáneamente, el país y el mundo pasa por momentos de convulsión. Nuestra organización ha tenido una relación cercana con el actual gobierno que, a poco menos de un año de su cierre, es necesario revisar de manera crítica; la cercanía de las elecciones de 2026 tiene al país discutiendo sobre la continuidad de otro gobierno “progresista” o el retorno de la ultraderecha al gobierno nacional. En América Latina, por partes iguales los gobiernos totalitarios y “progresistas” han neutralizado a las organizaciones indígenas, campesinas, negras y populares, ya sea por la represión o por su integración con el estado. Puede leerse un momento generalizado de bajas fuerzas por parte de las luchas por la autonomía y un mundo propio, así como la falta de una agenda clara que una esas luchas y les permita fortalecerse al margen del poder estatal.

A nivel mundial, lo que se conoce como el “sistema internacional” (donde están instituciones como la ONU, la Corte Penal Internacional, entre otras) ha demostrado su fracaso y su incapacidad de obligar a los estados a cumplir con su deber de garantizar los derechos humanos más básicos. Al contrario, los estados se embarcan en guerras de alcance mundial, destruyendo millones de vidas, mientras las grandes corporaciones y la clase capitalista trasnacional acapara cada vez más recursos y territorio. Esto hace parte de una crisis más grande del sistema capitalista en el que habitamos, que necesita de la guerra permanente para perpetuarse y que vive un “intervalo de caos” en el que el equilibrio de poder se transforma en algo que todavía no está definido, pero que se anuncia todavía más violento y aterrador que el estado de cosas actual.

Aquí proponemos revisar las conclusiones del Cuarto Congreso Zonal en relación con lo que está pasando en el mundo, entendiendo que lo que nosotras y nosotros hacemos aquí tiene efectos en lo que sucede en el mundo y, de la misma manera, lo que sucede en el mundo afecta lo que podemos nosotras y nosotros hacer aquí en nuestros territorios y con nuestras comunidades. A continuación, presentamos algunas líneas de reflexión a partir de los resultados del Cuarto Congreso, con el ánimo de invitar al debate y a la discusión de estos asuntos que nos convocan y son urgentes.

Gobierno Propio

1. La organización sabe que está en un momento de transición y de varios niveles de crisis: buena parte de las discusiones en las comisiones de Gobierno Propio se centraron en el diagnóstico del proceso organizativo. Las comuneras y comuneros identificaron que la crisis se encuentra en todos los niveles: desde el individuo, pasando por la familia, la autoridad, el Plan de Vida, la organización zonal, hasta el consejo regional. Y estas crisis tienen importantes características: la pérdida de legitimidad de las autoridades ante sus comunidades, la burocratización de las estructuras organizativas, el ataque sistemático de los grupos armados contra el gobierno propio, el intento de suplantación de la autoridad por parte de los mismos grupos armados o de otras organizaciones, la desatención de las necesidades de las comunidades por parte del movimiento indígena y una institucionalización generalizada de las luchas, entre otras.

La profundidad de la crisis se agrava cuando entendemos que hay fuerzas nacionales y globales que necesitan que el movimiento indígena pierda su fuerza o, en definitiva, que desaparezca del todo. Con la derrota del movimiento indígena, se abren grandes regiones a los buitres del mercado y a esas grandes corporaciones que viven hambrientas de materias primas y lugares estratégicos en la geografía del mundo. Esto ya está ocurriendo y las comunidades reunidas en el Cuarto Congreso lo hicieron ver con claridad, alertando que si no actuamos para contrarrestarlo, no saldremos bien librados de la crisis o, incluso, no sobreviviremos.

2. Se insiste en la formación política porque faltan liderazgos con claridad, convencidos y comprometidos: sumado al momento político-organizativo, en el Cuarto Congreso las comunidades plantearon una ausencia cada vez mayor de liderazgos con capacidad de análisis y acción. Mencionaban la existencia de autoridades que no tenían clara ni la plataforma de lucha ni los principios organizativos. La misma situación se repetía en las estructuras de los planes de vida, zonales y regionales, en las que se encontraban no pocos casos de individuos protagonizando espacios de representación sin ningún convencimiento ni claridad sobre el proyecto político.

Por supuesto, ante el tamaño de los desafíos del “intervalo de caos”, las estructuras y los espacios de representación no son suficientes por sí solos; el Cuarto Congreso planteó que lo que se necesita es volver a la formación política de tal manera que los liderazgos tengan la capacidad de enfrentar las problemáticas actuales con suficiente claridad y a partir de la orientación colectiva de los mandatos comunitarios. En este sentido, el Cuarto Congreso mandató que la formación política debe abordarse desde la familia, la escuela y cada uno de los espacios de aprendizaje que hay en los territorios. Si se logra un verdadero proceso de formación integral de liderazgos con el corazón enraizado en los principios propios, habrá más fortaleza al momento de escuchar las necesidades colectivas y defenderlas desde el ejercicio de autoridad.

3. Hay urgencia de justicia: la Jurisdicción Especial Indígena está debilitada desde afuera y desde adentro: como consecuencia de las crisis y los liderazgos debilitados, el ejercicio de justicia en cada territorio ha recibido fuertes golpes. Desde afuera, los grupos armados han pretendido suplantar a las autoridades indígenas, desconociendo no solo la jurisdicción propia, sino violentando mandatos como la Resolución de Vitoncó de 1985 o la Resolución de Jambaló de 1999. Con ello han tratado de ganar legitimidad y el favor de las comunidades, imponiendo al mismo tiempo normas de convivencia o dando permisos para obras, ferias u otro tipo de actividades, volviéndose suplantadores de la justicia y la autoridad. También desde afuera han llegado intentos de reducir la capacidad de acción de la JEI, sobre todo desde las altas cortes, en las que se pretende reducir el fuero indígena y las facultades jurisdiccionales.

Desde adentro, las comunidades reunidas en el Cuarto Congreso insistieron en que hay muchos casos que permanecen en la impunidad. No solo los casos emblemáticos siguen impunes, como el asesinato de Miller Correa (que sigue sin avances claros desde ninguna jurisdicción), sino los casos que se han vuelto terriblemente cotidianos, como la violencia sexual, el abuso de menores y el abandono. Esto ha causado una pérdida de legitimidad de la JEI, que se siente como algo inequitativo, que se aplica solo a unos pocos y se ha convertido en algo manipulable. Con estas debilidades, la urgencia de justicia se vio como uno de los principales objetivos para que como zona se atienda de ahora en adelante. Es crucial comprender que el proceso organizativo debe apoyar a las autoridades para que la JEI vuelva a gozar de legitimidad y las decisiones se respeten y tengan el respaldo colectivo.

4. Cuidar a la guardia indígena – kiwe thegnas es central para la supervivencia de la organización: el Cuarto Congreso puso en el centro de muchos de sus análisis a los y las kiwe thegnas. Se planteó que el trabajo político-organizativo necesita reconocer que en la guardia está la fortaleza de la raíz de nuestro proyecto político. Quienes se oponen al movimiento indígena han entendido esto y por eso los ataques, las difamaciones y los asesinatos se han centrado principalmente en contra de la guardia. La comunidad reunida en el Congreso habló del cuidado de la guardia como otro hilo fundamental en el tejido colectivo hacia el futuro: si no se brindan garantías para su funcionamiento, si no se apoya su trabajo como cuidadores de la vida, si no se asume su formación política como algo permanente, la guardia puede pasar por un proceso de desarticulación o, peor, puede perder su rumbo.

Economía Propia

1. ¿Cuál es el futuro de la organización zonal frente a la economía?: hay una tensión latente entre dos formas de ver la organización: por un lado, como una especie de institución especial que debe desarrollar políticas públicas, y, por el otro, como una organización comunitaria que está en las familias y la vida cotidiana. En las discusiones de las comisiones de Economía Propia surgía esta tensión frente a dónde recaía la responsabilidad de la transformación económica que se considera fundamental para pervivir en la nueva etapa. Así, de una parte se encontraron posturas en las que se planteaba que una solución ante los desafíos económicos era presionar al gobierno nacional para que defina políticas públicas específicas sobre la economía de las comunidades a ser implementadas por las estructuras propias. De otra parte, había posturas que propendían por una reflexión más profunda sobre cómo estaba compuesta la unidad productiva nasa y de qué manera se podían fortalecer prácticas económicas que no estuvieran orientadas al mercado, sino al bienestar colectivo de las comunidades.

Aunque puede argumentarse que las dos tendencias no se excluyen mutuamente, la coexistencia de estas puede resultar de la misma manera en que ha resultado el desarrollo de los convenios del Decreto 1811 de 2017, es decir, en que la estructura organizativa se vuelca al desarrollo de políticas públicas, que exigen enormes esfuerzos para su ejecución y la adopción de un lenguaje y unos modos institucionales, y descuida las prácticas propias que garantizarían en el largo aliento el bienestar colectivo. Las comisiones de Economía Propia abordaron de muchas maneras esta tensión, haciendo especial énfasis en la necesidad de armonizarla para reducir la desigualdad que crece en las comunidades.

2. El “consejo económico zonal” ¿para insertarse en el mercado?: una de las propuestas centrales alrededor de la Economía Propia fue la conformación de este consejo con el siguiente objetivo: “implementar la política económica para el Wët Wët Fxi’zenxi, basado en la fundamentación de la economía del pueblo nasa. Esta política deberá incluir aspectos como la comercialización, la transformación, la exportación, fondo financiero, creación de zona franca indígena, revisar la ampliación y adquisición de tierras”. No deja de llamar la atención que los principales aspectos que se mencionan de la política económica propia sean aquellos que se encuentran dirigidos al mercado, desde las condiciones para una manera de producción neoliberal (como las zonas francas) hasta la inserción en el sector financiero.

Las fuerzas económicas globales han transformado la economía familiar del pueblo nasa desde hace décadas, siendo el narcotráfico el más reciente y más poderoso mecanismo de dominación que el capitalismo ha podido insertar en los territorios. No obstante, se ha librado una lucha organizada por mitigar sus efectos, con esfuerzos por recuperar la tierra, por recuperar las formas propias de relación con el territorio, por recuperar alternativas de vida que todavía perviven en la memoria colectiva y en la memoria de Uma Kiwe. Por ello es de gran importancia analizar de manera crítica el objetivo del “consejo económico”, que parece acercarse más a una dinámica ajena con consecuencias de largo alcance.

3. Formación de los jóvenes y las familias en economía: de manera complementaria a lo que se vio en las comisiones de Gobierno Propio, se insistió en la importancia de la formación en materia económica y el papel que la Çxhab Wala Kiwe debe tener en este proceso. Este puede resultar ser un punto de inflexión, pues del diseño de los procesos de formación dirigidos a la familia y en especial a los jóvenes dependerá en buena parte el rumbo que tome la organización: ¿la formación económica será para la vida o para el mercado?

En las discusiones del Cuarto Congreso se mencionó el lugar difícil en que se encuentran los jóvenes, pues habitan una disyuntiva entre las presiones económicas de la vida moderna y la búsqueda de una manera propia de vivir en un territorio con dignidad y oportunidades. El problema de la tierra ha empujado a los jóvenes a buscar alternativas por fuera del territorio o la vía de los cultivos ilegalizados dentro del territorio (con los que se logra un sustento en el espacio reducido que queda). La primera tarea de la formación económica para la vida parece ser mostrar las alternativas reales para seguir viviendo en comunidad y contrarrestar la tendencia individualista y posesiva que la economía de mercado impone.

En una siguiente entrega de El Carpintero, se abordarán las conclusiones de la comisión de Familia, que fue la comisión más grande del Cuarto Congreso, y algunas reflexiones y preguntas finales sobre las formas de implementar estos mandatos comunitarios en el contexto que habitamos.

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