7 de octubre de 2026

Feria agroambiental en Jambaló: Mas de cien iniciativas económicas que buscan producir y cuidar el territorio al tiempo

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En el territorio de Jambaló, más de cien iniciativas económicas se encontraron en la Feria Agroambiental donde las comunidades compartieron productos, conocimientos y formas propias de producir y transformar lo que nace en el territorio. La feria permitió mostrar el trabajo que realizan las familias, las casas educativas, las mujeres, los jóvenes y distintos grupos comunitarios, poniendo en el centro la economía propia y el cuidado de la Madre Tierra.

Alcaldia de Jambalo


Entre los productos presentados estuvieron animales de especies menores, alimentos transformados, café, plantas, tejidos, artesanías, miel, productos de las huertas y abonos orgánicos. Desde las casas educativas se compartieron experiencias que van más allá de aprender dentro de un aula, pues allí también se crían animales, se cultivan productos y se transforman alimentos de manera artesanal. El café, el pan, el yogurt y otros productos hacen parte de estos aprendizajes que relacionan la educación con la vida cotidiana y con las posibilidades de generar economía desde el propio territorio.
La feria también permitió conocer iniciativas que vienen buscando otras formas de relacionarse con los residuos y con la tierra. Jóvenes de Econasa compartieron su proceso de recolección y transformación de materiales aprovechables, especialmente botellas PET, como una manera de aportar al cuidado territorial y, al mismo tiempo, generar alternativas económicas para las familias y la juventud. De igual manera, otros grupos mostraron la elaboración de abonos orgánicos a partir de materiales producidos en las mismas casas educativas y fincas.


El cuidado de la Madre Tierra estuvo presente también en los mensajes compartidos durante la feria. Los Bomberos Voluntarios de Popayán hicieron un llamado a prevenir los incendios, especialmente en momentos de altas temperaturas y sequedad, recordando que no dejar residuos en los bosques y evitar las quemas son acciones que ayudan a proteger la vida. Desde la CRC se insistió en la necesidad de cuidar el agua, los ecosistemas y la tierra, frente a los daños que vienen afectando el territorio.


Esta preocupación por la tierra también fue expresada por las semillas a través de la música, la danza y las presentaciones artísticas de varias casas educativas. En sus mensajes apareció una Madre Tierra afectada por el humo, la contaminación, la sequía y el deterioro de los ríos, pero también el llamado a dejar de verla únicamente como un recurso y reconocerla como el lugar que compartimos y donde se sostiene la vida.


Junto a los alimentos y productos del campo estuvieron las iniciativas de mujeres y familias que mantienen conocimientos relacionados con los tejidos, las plantas y el aprovechamiento de materiales. Desde Vitoyó, Asofabi compartió un proceso que nació alrededor del cuidado ambiental y que hoy también busca recuperar conocimientos ancestrales de tejido, trabajar en la recolección de residuos y aportar a la reforestación. En Paletón se presentó una iniciativa familiar con plantas medicinales y aromáticas, productos reciclados y especies menores, acompañada de un mensaje sencillo a la comunidad: no tirar basura, no quemar y no contaminar.

También llegaron productos de otros territorios, como las plantas ornamentales y aromáticas llevadas desde Toribío, mostrando que estos espacios permiten el encuentro entre comunidades y el intercambio de lo que cada territorio produce. A esto se sumaron productos derivados de la agricultura y la ganadería, la piscicultura, la apicultura y distintas formas de transformación de alimentos que hacen parte de la economía de las familias.


Uno de los momentos de la feria estuvo dedicado al café de alta calidad. En esta quinta versión participaron 53 lotes de café, cada uno correspondiente a un microlote de 80 kilos. Después de los análisis de calidad, cinco productores fueron reconocidos y otros 19 recibieron bonificaciones. El primer lugar fue para Agustín Quiguanás Rivera, cuyo café obtuvo un puntaje de 86 en el análisis sensorial y un factor de rendimiento de 88. El proceso también permitió compartir conocimientos sobre calidad y continuar generando espacios de aprendizaje entre quienes producen café en Jambaló.


Más allá de los premios y de la venta de productos, la feria mostró que detrás de cada iniciativa hay familias, estudiantes, jóvenes, mujeres, mayores y comunidades que buscan sostener la vida desde lo que tienen en sus territorios. La producción de alimentos, la transformación, el reciclaje, la crianza de animales, los tejidos, las plantas y el café hacen parte de una economía que no puede separarse del cuidado de la tierra.


Por eso, la Feria Agroambiental de Jambaló fue también una oportunidad para reconocer estos esfuerzos comunitarios y recordar que la economía propia nace de los conocimientos, del trabajo colectivo y de la relación con la Madre Tierra. Más de cien iniciativas llegaron para compartir lo que producen, pero también para mostrar que desde las comunidades existen otras maneras de aprender, trabajar e intercambiar

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