13 de septiembre de 2026

Finca La Emperatriz, 20 años de lucha por liberación de la madre tierra.

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Como ya es práctica, la conmemoración de los 20 años de lucha y resistencia del proceso de Liberación de la Madre Tierra dio inicio con el himno del pueblo Nasa y de la Guardia Indígena. En este espacio de integración asistieron delegaciones de los 27 puntos del proceso de liberación, quienes compartieron sus saludos e invitaron a continuar la lucha por la tierra, que en gran medida sigue siendo esclavizada por las industrias cañeras, las cuales desde hace años han acaparado las tierras planas del norte del Cauca.

La finca La Emperatriz, desde el año 2005, se ha convertido en un símbolo de lucha y dignidad para el pueblo Nasa. Este territorio tiene una profunda carga histórica, ya que fue desde allí donde, en complicidad entre el Ejército y grupos paramilitares, se planeó la masacre de El Nilo en 1991, durante el gobierno de César Gaviria. En ese trágico hecho fueron asesinados 20 indígenas Nasa, marcando un doloroso capítulo en la larga historia de represión contra la comunidad.

Después de la masacre de El Nilo, el gobierno de César Gaviria se comprometió a entregar 15.603 hectáreas de tierra como parte de una medida de reparación para la comunidad Nasa. Sin embargo, esa promesa quedó en el papel y no fue cumplida. Incluso tras el reconocimiento oficial del Estado colombiano de su responsabilidad en la masacre, durante el gobierno de Ernesto Samper, el compromiso tampoco fue cumplido.

Ante el reiterado incumplimiento del Estado, en el año 2005, los liderazgos de los territorios impulsaron un proceso profundo de concientización en las comunidades de los distintos resguardos del norte del Cauca. Fue así como, el 2 de septiembre de ese año, se dio inicio de manera organizada al proceso de Liberación de la Madre Tierra, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. La respuesta del Estado no se hizo esperar: una violenta arremetida contra la comunidad dejó como saldo la muerte del comunero Lorenzo Largo, evidenciando una vez más la criminalización de la lucha indígena y el uso desproporcionado de la fuerza contra la comunidad que reclamaba su derecho por la tierra.

Tras una larga trayectoria de lucha, en 2005 surgieron nuevas promesas por parte del Estado sobre la entrega de tierras productivas a las comunidades indígenas. Sin embargo, estas promesas resultaron ser una estrategia del poder económico y político para dividir y desmovilizar a la comunidad, con el objetivo de frenar el proceso de Liberación de la Madre Tierra. Lejos de buscar una solución real, estas maniobras pretendían desarticular la organización y debilitar la conciencia colectiva que había empezado a fortalecerse en los resguardos del norte del Cauca.

En el año 2015 se retomó con fuerza la lucha por la tierra, luego de que la comunidad del Plan de Vida Cxha Cxha Wala ingresara a una de las fincas cañeras ubicadas en el municipio de Corinto. Esta acción inspiró a varias familias del territorio de Huellas a continuar el proceso de Liberación de la Madre Tierra, con el firme objetivo de ver estas tierras libres del monocultivo de caña. Sin embargo, la respuesta del Estado fue nuevamente la represión: en una de las arremetidas del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), el comunero Guillermo Paví perdió la vida. A este crimen se suman decenas de personas heridas, judicializadas y amenazadas a lo largo del proceso, en una clara muestra de la violencia sistemática para no cumplir con lo prometido por parte del estado.

Para obtener resultados en esta lucha, se realizó un ejercicio autónomo desde la comunidad. En primer lugar, se conformó la comisión política; se llevaron a cabo tres encuentros internacionales del proceso de Liberación de la Madre Tierra, cinco Marchas de la Comida y una minga de comunicación. Todo esto con el fin de desalambrar la palabra y el corazón frente a quienes, desde el desconocimiento, nos llamaban “indios roba tierras” y otros calificativos cargados de desprecio y racismo.

En esta etapa del proceso de liberación, después de 20 años, se logrado la recuperación de 12.500 hectáreas de tierra. Los liberadores de la Madre Tierra llaman a esto “la derrota del capitalismo en terreno”. Actualmente, estas tierras son espacios donde la comunidad practica la minga comunitaria, se ha realizado un ritual mayor del Saakeluu Kiwe Kame, asambleas, encuentros deportivos y conmemoraciones. La hacienda La Emperatriz, lugar desde donde la fuerza pública disparaba contra la comunidad, ahora está proyectada para convertirse en un espacio de formación y capacitación política, destinado a seguir aprendiendo de nuestra historia y lucha.

En la conmemoración de los 20 años de lucha por la finca La Emperatriz, algunas intervenciones hicieron un llamado para que las personas que perdieron a un familiar, quienes fueron gravemente heridas o judicializadas durante este proceso, puedan recibir una parte de lo que se ha ganado con la lucha. Por otro lado, se hizo énfasis en que las tierras ya liberadas no deben ser arrendadas para continuar con el cultivo de caña, ni deben ser objeto de asociatividades que generen nuevas formas de esclavitud para la Madre Tierra.

Desde este proceso de liberación de la madre tierra mandan un saludo al pueblo palestino que está al borde de extinción causada por el estado de Israel, donde hasta el momento, según la ONU han masacrado 40 mil, niñas y niños, sin contar con la población que han muerto de hambre, situación que para muchos no es solo la materialización de una guerra, sino que una limpieza étnica.

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