8 de octubre de 2026

La comunidad se solidariza para reconstruir una casa que quedó totalmente destruida por el terremoto en el territorio de Canoas.

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Ante la falta de presencia institucional en la vereda Nacedero, sector Altamira, territorio de Canoas, Santander de Quilichao, la familia de José María Perdomo vuelve a levantar su casa después del terremoto del pasado 10 de agosto, que derrumbó la vivienda donde durante más de 50 años habían construido su vida con trabajo y esfuerzo.

Ese día, la familia estaba reunida a la hora del desayuno cuando comenzó el fuerte movimiento. La casa empezó a traquear y poco después se vino abajo. Todos lograron salir, pero sus pertenencias quedaron entre los escombros. Después tuvieron que resguardarse en pequeños ranchos que fueron armando con los materiales que tenían a la mano, mientras buscaban la manera de comenzar nuevamente.

Durante estos años, la familia ha trabajado la tierra en sus parcelas, donde cultivan maíz, fríjol, plátano y caña. También han conservado diferentes semillas de maíz y fríjol que han llegado desde otros territorios. Es parte de una vida construida durante décadas en este lugar y que hoy continúa, aun con la necesidad de volver a levantar la casa que perdieron.

Desde los primeros días después del terremoto, la solidaridad comenzó a llegar desde la comunidad y otros territorios. Cxhab Wala Kiwe, a través del Tejido de Educación, también estuvo presente en ese primer momento, acompañando a la familia en la retirada de los escombros. Después de sacar lo que quedó de la vivienda, comenzó el trabajo para volver a construirla, con el apoyo de diferentes personas que han llegado a poner sus manos en esta tarea.

El pasado 15 de septiembre, Cxhab Wala Kiwe volvió a llegar hasta la casa de José María con una segunda minga, como parte de la minga hacia adentro, para continuar acompañando a la familia en la construcción de su vivienda. Durante este día se cargó guadua, se trabajó la esterilla, se sacó tierra, se pisó barro y se realizaron otras labores necesarias para avanzar en la casa.

Esta minga no se quedó solamente en el trabajo de construcción. También permitió vivir desde el territorio la solidaridad y el acompañamiento entre familias. Para el Tejido de Educación, hace parte del proceso de fortalecer la familia como sistema educativo indígena propio, porque en estos espacios se aprende desde la práctica a compartir, ayudarnos y responder juntos ante las dificultades que viven nuestras familias.

La familia de José María es una de las muchas que resultaron afectadas por el terremoto del 10 de agosto. Mientras su casa vuelve a levantarse poco a poco, también permanece la preocupación por las ayudas que esperan las familias que todavía enfrentan las consecuencias de lo ocurrido.

Detrás de esta minga también queda una denuncia que no se puede dejar de lado. Ha pasado más de un mes desde el terremoto y las familias afectadas continúan esperando respuestas.

Mientras desde el Gobierno Nacional, la Gobernación y las alcaldías se anuncian ayudas para las personas afectadas, en los territorios donde ocurrió el terremoto las comunidades manifiestan que esas ayudas no se están viendo reflejadas. En los medios de comunicación se habla de recursos y atención para las familias damnificadas, pero cuando se llega a estos lugares, la realidad que se encuentra es otra: son las mismas comunidades quienes se están organizando para ayudar a las familias a salir adelante.

No basta con anunciar ayudas desde las instituciones si estas no llegan hasta las familias que las necesitan. Las comunidades afectadas siguen viviendo las consecuencias del terremoto y, mientras esperan una respuesta, han tenido que apoyarse entre ellas para retirar escombros, conseguir materiales y volver a levantar sus viviendas.

La casa de José María todavía está en construcción. Pero es una familia de muchas que lo perdieron todo por este terremoto y por eso es importante seguirnos solidarizando como comunidad y no dejarlos olvidados.

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