14 de julio de 2024

La Emperatriz, el rostro de los que aún están y de los que nos acompañan desde el espacio espiritual en un sueño por la tierra.

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La comunidad del territorio de Huellas Caloto se reunió para conmemorar un año más de resistencia en la liberación de la madre tierra, han pasado 19 años desde que se retomó el proceso atravesando diversas dificultades en la que muchos liberadores han sido judicializados, heridos, asesinados o desplazados, y a pesar de ello la comunidad se mantuvo firme en su objetivo de liberar las tierras que les pertenecía como pueblos ancestrales, debido a que fueron despojados por grandes hacendados en complicidad con el gobierno de ese momento, con el fin de titular tierras a su nombre, desconociendo la legitimidad de los pueblos indígenas.

Aunque las recuperaciones iniciaron desde la década 70s, desde el año 2005, el proceso de liberación de la madre tierra fue retomado después de un período en el que la recuperación de tierras se detuvo debido a la masacre del Nilo, perpetrada por un grupo paramilitar en complicidad con las fuerzas militares en el año 1991. En el año 2005 este proceso renace con el nombre de “Liberación de la madre tierra”.

Una vez iniciado este proceso, la comunidad empezó a sembrar las semillas nativas, armonizar los espacios de vida y tejer su camino hacia el buen vivir; pero con la llegada de las fuerza militares que se asentaron en la finca La emperatriz, iniciaron ataques desmedidos contra la población Nasa, que fueron reprimidos y agredidos con gases lacrimógenos, granadas aturdidoras, recalzadas, balas de salva, entre otros artefactos mucho más lesivos que dejaron como resultado durante todo ese tiempo comuneros muertos, mutilados y asesinados.

La lucha no fue en vano, en el transcurso de los años, la comunidad continúo uniéndose y creció en número, que, desde su llegada en 2005, con apenas 100 a 120 comuneros, hasta el día de hoy se siguen sumando en estas tierras. Sin embargo, los logros no estuvieron libres de desafíos, pues en medio de la conmemoración, también se recordó el conflicto con la finca Canaima que, a pesar de las dificultades y confrontaciones, la comunidad se mantuvo, es así como esta finca es entregada finalmente, pero se tomó la decisión de dividir la finca con la comunidad afro para evitar más conflictos.

Esta lucha siempre se enfrentó diferentes adversidades, desde la judicialización de muchos liberadores que aún se encuentran en la cárcel, hasta la oposición de aquellos que no estaban de acuerdo con la liberación de la madre tierra, sin embrago, los liberadores otorgaron parte de esos territorios a aquellos que anteriormente se oponían.

Cabe resaltar que existe un compromiso para cultivar la tierra para su propio sustento, bajo el lema que abandera su ejercicio “Liberar la tierra para sembrar comida”, promoviendo una agricultura sostenible y comunitaria, rechazando la siembra de caña que tanto conflicto causó en el pasado.

19 años de una comunidad unidad que ve en la finca de San Carlos, Canaima y La Emperatriz el rostro de lucha y resistencia de los que aún están y de los que nos acompañan desde el espacio espiritual.

Por: Tejido de Comunicación Çxhab Wala Kiwe.

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