24 de mayo de 2024

LA MÚSICA EN EL NORTE DEL CAUCA: UNA FORMA DE LUCHA DEL PUEBLO NASA.

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Los pueblos indígenas en el desarrollo cultural y organizativo como sociedades siempre han llevado consigo la Música, las narrativas desde su oralidad han sido acompañadas por los instrumentos de origen, la danza, la melodía y la gráfica, que se han mantenido en el centro de su ritualidad y las relaciones con el otro.

En la actualidad, reciente un auge en el autorreconocimiento de los pueblos, posicionándose en el escenario político latinoamericano en el que se ha recogido un velo tras el que se había escondido más de 530 años de lucha y resistencia, donde  la voz manifiesta el descontento, y la rebeldía de los pueblos, mezclándose en la poética de la música, acompañada de los elementos organológicos tradicionales y reencauzando a sus luchas y sus sentires, generando nuevas formas e instrumentos que enriquecen aún más el amplio abanico de la música en las Américas y de origen, apropiándose de estos como herramienta estratégica que impactaron el cono sur del continente y marcaron una pauta en su protesta contra las dictaduras de los últimos 50 años del siglo XX. En el caso de las sociedades latinoamericanas, que alimento de igual manera el hacer artístico de los pueblos indígenas que a partir 1918, ya marcaban un accionar político en el estado actual, como en el caso de la región del Cauca, actualmente departamento, con la aparición de personajes como Manuel Quintín Lame.

En ese sentido, los personajes que se rememoran en las luchas que son el mismo corazón de la inspiración de estas agrupaciones musicales,  recuerdan que esta lucha no es nueva, ni empieza cuando ellos evocan en el catar la memoria de lo pasado, como lo cuenta Lino Adrián Zapata, director de la agrupación Nuusmen, quien señala  que es teniendo en cuenta y reconociendo todo un ejercicio político e histórico de las luchas ancestrales del pueblo nasa, que se crean o se inspiran las canciones “reconociendo lo que han hecho, los que estaban antes de nosotros hasta ahora,” por ello se dice, siguiendo la huella de los mayores y de lucha ancestral, como base de ese ejercido de resistencia heredado a través de los distintos procesos, en el que se establece como base o principio fundamental la memoria para no olvidar las raíces.

Lino Zapata como Richard Escobar, músicos tradicionales, expresan que esto no es una lucha reciente, si bien el proceso del grupo Nuusmen, así como muchos otros grupos en el Norte del Cauca están vinculados a las luchas sociales, el papel del arte ha sido fundamental, en los que el saber artístico desarrollo su función puntualizando “esto no es una cosa de nosotros” ya que las agrupaciones artísticas recogen los aportes de nuevos instrumentos, la influencia de la nueva canción latinoamericana y los aires que viene desde el sur manteniendo y conservando su esencia organológica; su textualización y poética se alimentaba de la luchas pasadas. Por lo anterior, Jesús Pancho, músico tradicional, destaca que la música se convierte en una “fuerza política muy grande,” una fuerza interior que tiene el poder de poner las palabras de otro modo, en los que estas memorias están presentes y son expresadas con el propósito de incentivar la apropiación y el reconocimiento de las luchas.

Lino Zapata nos cuenta que para el esto no empezó cuando se crea la agrupación musical que surge de un espacio de formación organizativa en el 2001, sino que “viene desde mucho más atrás, en el año 70, 71, mucho más antes, cuando nuestros viejos eran terrajeros y les tocó duro, un proceso duro de recuperar muchas cosas” y para quien todavía la lucha de los pueblos sigue ya que en una país con las condiciones actuales, el reclamo del derecho siempre a pasado por las acciones colectivas y las vías de hecho, sumada al rechazo, la discriminación y estigmatización al que son sometidos los pueblos indígenas.

Por ello, se plantean en el hacer de la música, tejer todo un entramado político que no solo reconozca el hacer y ser de los pueblos indígenas, sino que reconozca sus aportes al cuidado de la tierra y la construcción de una sociedad justa, donde la música hace un llamado a la juntanza y la toma de conciencia como testigos de un momento coyuntural que está viviendo el planeta Tierra, en donde la música ha sido lo que ha permitido que la gente tome conciencia frente a las realidades que habita, el arte de la música es una forma de alcanzar el corazón de las persona y con ese lenguaje contribuir a el cuidado y la protección de la Madre Tierra.

Reconociendo plenamente las continuas las luchas y procesos del pueblo Nasa, cabe resaltar el tejer de los pueblos en el que la música es una acción estratégica de cuidado del saber y la memoria, pero también de las expresiones artísticas de los pueblos, donde la música ha sido siempre concebida como una estrategia para sanar, curar y proteger, aportando en la ritualidad como parte esencial de la compañía de los mayores sabedores que enmarcan el espacio para hacer su protección, su apertura de camino, su ritual para cuidar y mantener viva la identidad cultural, reflejando una profunda conexión entre la música y el tejido social, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la continuidad cultural del pueblo Nasa, entendiendo que la música no solamente se hace por hacer, tiene un propósito, un fin, una esencia y un porqué en la vivencia de la ritualidad. Para la juventud, la música no solo es una práctica, sino el elemento que les permite enfrentar y construir alternativas tangibles a las realidades conflicto, de una desarmonía que afecta a muchos de ellos, directa e indirectamente, por lo que el arte, en este caso la música, permite brindarles alternativas que los alejen y los inviten a ser más sensibles y aceptar los modos de vida o las diferentes formas de vida que hay en los territorios.

Ahora bien, siempre hay vinculación, una función que cumple la música entre las comunidades más allá de las situaciones coyunturales, de esas problemáticas que afectan al territorio y a la comunidad, particularmente a los niños, aun así, nos falta entender la profundidad que esta tiene en los escenarios comunitarios y dimensionar el impacto que realmente tiene en los territorios, por eso, quienes nos acompañaron en esta conversa, invitan reflexionar en torno al el impacto que tendría si todos nos juntamos en torno a estas luchas que se tejen desde los sueños pasados y presentes, dándoles impulso a los jóvenes para que hagan música, dancen, tejan, para que construyan alrededor de la memoria pasada y presente de pueblo Nasa, no solo desde los sueños de cada individuo, sino desde una voluntad administrativa que valore el hacer de las artes en los territorios y genere recursos para trascender ese querer hacer, continuar realizando pedagogía, ganando espacio, incidencia política, desde esos cantares que expresan la belleza de los territorios, las luchas que se pintan y cantan contra las adversidades.

Por: Tejido de comunicación ACIN para la verdad y la vida.

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