La palabra y sentir de las mujeres Cxhab Wala Kiwe, también deben ser escuchados en este cuarto congreso.

Existen muchas preocupaciones que, desde tiempo atrás, se han ido conversando con las mujeres sobre algunas orientaciones que han quedado en los anteriores congresos zonales y no se han respondido de manera adecuada. Por ello, desde Tejido Mujer ACIN se pretende abordar los temas de economía de las mujeres, el acceso a la justicia, el acceso a las tierras y la responsabilidad de seguir fortaleciendo la familia entre todos y todas.
En el Congreso de Jambaló (2002) y el de Tacueyó (2009), se mandataron los puntos anteriormente mencionados, y en el año 2017, en el Congreso de Toez, se ratificaron, donde la economía, el acceso a la justicia y tierras para las mujeres debían irse tejiendo entre todos y todas. Incluso, en cuanto a los recursos que se destinan, se aprobó un porcentaje para el fortalecimiento de los procesos de las mujeres, y este es un mandato que no se está cumpliendo. Al no cumplirse un mandato, no se cumple lo que las bases proponen. Y aunque el porcentaje no podría cubrir todas las necesidades, sí haría diferencia en una parte de las mismas, ya que el Tejido Mujer en los últimos años se ha sostenido y defendido con cooperaciones nacionales e internacionales, dependiendo de ello para poder cubrir las dificultades que se presentan. Aquí ya podemos percibir que hay una falla en el cumplimiento, y que la misma afecta a todo un proceso.



En este sentido, y teniendo en cuenta que el acceso a la justicia para las mujeres en territorio puede ser difícil e incluso hostil, las compañeras están pidiendo que realmente se caminen estrategias donde no se sientan vulneradas y que se aplique una justicia real y duradera, pues no se ven muchas veces los resultados. Aun así, las mujeres están confiando en sus autoridades y la justicia propia, porque continúan denunciando en la jurisdicción indígena y muy pocas veces buscan la ordinaria.
El Tejido Mujer ACIN ha hecho un análisis en conjunto entre hombres y mujeres para identificar dónde está la falla al momento de atender casos de violencia de género, y uno de ellos es que muchas autoridades no tienen el conocimiento para saber cómo activar una ruta de acompañamiento, porque no saben cómo hacerlo. Por ello, en este Cuarto Congreso se quiere posicionar que las autoridades, antes de que lleguen a ser autoridades, aprendan cómo realizar las rutas para las mujeres que sufren cualquier tipo de desarmonía, con el fin de que puedan dinamizar y atender las necesidades de las mujeres en los territorios. Pues existe un desconocimiento, y las mujeres suelen llegar a sentirse poco comprendidas, debido a que no hay un diálogo y acompañamiento armónico. Además, se halló que, en los comités de conciliación jurídicos dentro de nuestros territorios, casi todos los comités están conformados por compañeros hombres. Por lo tanto, se plantea que las mujeres tengan más presencia en estos comités para que atiendan exclusivamente los casos con mayor empatía y sensibilidad.

Frente al acceso a tierra, se identificó que la mayoría de las mujeres no poseen tierra, pues sus compañeros son quienes figuran como dueños de las mismas. Lo que “impide el desarrollo de prácticas esenciales como el cultivo en el tul, afectando directamente la soberanía y autonomía alimentaria, y contribuyendo a la pérdida de prácticas culturales ancestrales.” (Escuela Jadacxa Piyan, Tejido Mujer).
Existen diversas violencias. Hay dos que tal vez no han sido muy escuchadas o no muy bien conocidas, como la violencia política y la violencia espiritual. La primera se ve reflejada en que hay compañeras que tienen miedo. ¿Tienen las capacidades? Por supuesto que las tienen. Pero muchas compañeras están siendo amenazadas, por eso no quieren asumir. Y cuando la mujer está liderando, también se le minimizan sus opiniones, no se le tiene en cuenta, e incluso se le cuestionan sus capacidades en incidencia. Eso es violencia política.
“Cualquier acción u omisión, realizada de forma directa o a través de terceros(as), que cause daño o discriminación a mujeres o a sus familias, con el objetivo de deslegitimar o anular su participación en el ejercicio político, organizativo y de liderazgo al asumir roles de autoridad u otros cargos relacionados con la función pública.” (Escuela Jadacxa Piyan, Tejido Mujer).
En los espacios comunitarios todavía se busca una mayor participación de las mujeres. Pero cuando se manifiesta este sentir, empiezan a decir: “Compañeras, pero es que ustedes prácticamente ya están inmersas, ya están laborando, dinamizando en muchos espacios.” Sin embargo, no se pueden confundir. Una cosa es estar en los espacios donde están como secretarias o apoyos técnicos, y otra es estar en los espacios donde se tiene el poder de decisión. Ahí es donde están atacando, y de hecho están invalidando el punto de vista de la mujer y su voz.

Por otro lado, la violencia espiritual en la mujer trata sobre cómo, a través del mal uso de la medicina, te cierran caminos. Y por ello muchas mujeres a veces se preguntan: ¿Por qué no nos funcionan las cosas? ¿Por qué perdí ese interés por seguir fortaleciendo el proceso organizativo? A muchas les está sucediendo, y se ha descubierto que esa violencia espiritual se está sufriendo por el hecho de ser mujeres. Pero también es violencia espiritual cuando se burlan de los usos y costumbres como mujer, cuando se le impide ir libremente a los sitios sagrados o a realizar sus prácticas culturales. La violencia espiritual hacia una mujer por razón de género también es importante mencionarla.
Estas violencias afectan significativamente los procesos. Tejido Mujer, en los últimos meses, ha sufrido estigmatización y ataque por parte de varios líderes y lideresas, donde les han dicho: “Ustedes como mujer caminan bien o los acabamos”. A veces no se logra dimensionar que el hecho de que una mujer esté bien, está bien toda su familia, porque es ella la que, desafortunadamente, ha tenido que cargar con todo lo que implica la familia, cuando la familia debería ser responsabilidad de todos. Que en todas las dinámicas que se están llevando, comuneros y comuneras sepan que la familia no solo se le debe atribuir a las mujeres.
En el caminar de los procesos de mujeres de Cxhab Wala Kiwe, quieren trabajar de manera articulada. Su objetivo es seguir fortaleciendo la organización, y por eso desean acompañar a todos los procesos, ya que hacen parte de la organización, pero esperan tener el mismo apoyo que los demás procesos. En este Congreso se pretende que las comuneras y comuneros opinen. Se quiere escuchar la voz de la base de la comunidad.
Por: Tejido de Comunicación ACIN para la verdad y la vida.