5 de octubre de 2026

En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, las comunidades indígenas del norte del Cauca y delegados de las diferentes zonas filiales al consejo regional indígena del Cuaca CRIC. Se movilizaron desde diferentes territorios y se reunieron en Santander de Quilichao para expresar y rechazar todas las violencias que enfrentan las mujeres, la niñez y las familias en el territorio, especialmente en medio del conflicto armado que hoy golpea las comunidades del Cauca.

Desde las 5 de la mañana, en distintos territorios se instalaron vallas y pancartas con mensajes en defensa de la vida: no violentar más los cuerpos de las mujeres y detener el recrudecimiento del reclutamiento de niñas, niños y jóvenes. Las Comunidades de Corinto, Las Delicias, Jambaló y otros territorios llegaron hasta Santander de Quilichao para encontrarse y expresar esta alerta que se está viviendo como zona norte del Cuaca.

Aunque el encuentro estaba pensado para un grupo pequeño, la audiencia contó con el acompañamiento comunitario, guardia indígena, autoridades territoriales, representantes de otras, Thu’thenas Y consejeros del CRIC. Para hacer un llamado urgente al gobierno nacional por las desarmonias que se extiende en el Cauca, el aumento de amenazas, señalamientos, secuestros y la presencia de grupos armados ilegales donde la comunidad no puede transitar libremente. Insistieron en que los puntos de cuidado deben activarse nuevamente, pues han sido una de las estrategias más efectivas para contener la entrada y salida de los actores que desarmonizan los territorios.

En el pronunciamiento se compartió la preocupación por la grave situación que viven las mujeres: violencias en el hogar y en la comunidad, estigmatización, maltrato, pérdida de sus hijos por el reclutamiento, asesinatos, desplazamientos, la carga emocional y material que estas situaciones dejan sobre ellas. También se recordó que las mujeres sostienen procesos organizativos, que transmiten el conocimiento ancestral y fortalecen la vida comunitaria, pero aun así siguen enfrentando ataques, señalamientos y silenciamientos.

A las autoridades se les exige acciones contundentes de justicia cuando una mujer, niño o niña es violentada. Se hizo énfasis en la importancia de que las mujeres conozcan sus derechos para poder exigirlos y llevarlos a la práctica. Se llamó a los hombres a asumir su responsabilidad en el cuidado y respeto de las mujeres, no solo hacia sus esposas, sino hacia sus hijas, madres, abuelas y todas las que hacen parte del tejido comunitario. A nivel organizativo, se reconoció que muchas mujeres enfrentan dolores profundos: reclutamiento de sus hijos, asesinatos, desapariciones, violencia dentro de las familias y en el territorio. Pero, aun así, se insistió en que no se puede rendir la lucha, que las mujeres deben acompañarse, levantarse paras seguir caminando juntas y juntos.

También se hizo un llamado a la comunidad a no dejarse paralizar por el miedo, unirnos y no dejar a la guardia indígena solos la defensa del territorio. Se recordó que este año se han registrado numerosos asesinatos, hostigamientos y ataques en diferentes municipios: Toribío, Jambaló, Corinto, Caloto, Suárez, Santander de Quilichao y otros. En medio de estos hechos, la Guardia Indígena ha mantenido su ejercicio del cuidado territorial bajo orientación de los mayores y mayoras, pese a las agresiones y destrucción de puntos de cuidado por parte de los actores armados.

La comunidad no permitirá que los grupos armados sigan imponiendo miedo, destruyendo puntos de control o afectando a la población civil. Se insistió en que esta acción no será la última: se vienen nuevos recorridos, más movilizaciones y un llamado a unirse a una movilización nacional donde confluyan pueblos indígenas, afros, campesinos y sectores sociales.


Las autoridades manifestaron que la guerra se dirige principalmente contra pueblos indígenas, afros, campesinos y sectores empobrecidos, mientras que quienes dicen confrontar al Estado terminan afectando a la población civil. Por eso insistieron en que los grupos armados y el gobierno deben responder por qué la violencia recae en quienes sostienen la vida y no en quienes concentran el poder y las ganancias del conflicto armado.

A las organizaciones nacionales e internacionales se les solicitó mayor inversión para el Cauca, porque las necesidades de la gente están siendo aprovechadas por los grupos armados para instrumentalizar a la comunidad.

Las comunidades del norte del Cauca manifestaron que la defensa de la vida y la lucha contra todas las violencias continúan, que la palabra se sigue caminando y que la organización permanece en pie frente a la guerra que hoy ataca a mujeres, niñas, niños y familias enteras de los territorios.

About Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *