24 de mayo de 2024

Los hechos de desarmonía que el día 16 de marzo afectaron a las comunidades de Toribio, iniciaron con una acción de reclutamiento y escalaron a un ataque desmedido hacia la población civil perteneciente a las comunidades indígenas Nasa del Norte del Cauca.

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Estas acciones de gran impacto que hoy nos enlutan con la pérdida de la mayora Carmelina Yule Paví, una mujer Nasa que acompaño los procesos organizativos y comunitarios en los ejercicio de guardia indígena, coordinadora del Programa Mujer, maestra en la enseñanza del tejido y la interpretación cultural de la simbología del pueblo Nasa.

Estas como muchas otras acciones, han sido una clara señal de la falta de voluntad política de las organizaciones guerrilleras agrupadas en el EMC, las cuales el presidente en su ejercicio de gobierno había tolerado con el anhelo de que por fin se despertara un compromiso real por parte de dichas organizaciones, para alcanzar la tan anhelada paz.

Como sucede en todos los aspectos de la vida y la condición humana, la paciencia se agota y este hecho fue la gota que derramó el vaso, como es evidente en los hechos documentados por las personas que en su momento a pesar del temor estaban presentes en fotografías y videos, no cabe duda que quienes hacen parte de estos grupos armados ya no al margen de la ley sino al margen social, no les interesa más que proteger sus empresas narcotraficantes, abusando de la comunidad y aprovechando la ausencia del estado como consecuencia del cese bilateral al fuego, ceses que en ningún momento cumplieron las organizaciones agrupadas en el EMC que circulan en el Norte del Cauca, Sur del Valle, Norte de Nariño y en el Sur occidente colombiano, a pesar de que en primera estancia lo habían acordado con el estado, lo cual evidencia la falta de voluntad de paz por parte de estos actores armados.

El estado, la sociedad, las organizaciones indígenas del Norte del Cauca y en particular las comunidades, han sido tolerantes ante su accionar esperando que despertaran esa voluntad, pero ya no aguantan más , el día de hoy han decidido reclamar acciones que los protejan ante situaciones como las del día 16 de marzo que hoy se refleja en una pérdida humana. Por ello, se hace desde el norte del Cauca un llamado a la comunidad, a ser conscientes, a seguir firmes y Tejiendo alternativas.

La decisión presidencial del día de hoy, que manifiesta abiertamente suspender el cese del fuego bilateral y temporal de carácter nacional con impacto territorial entre el gobierno nacional y el Estado Mayor central de las Farc, en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, es un duro golpe al sueño de la paz, y es quizás un golpe innecesario, que tendrá como consecuencia la reanudación de las operaciones militares ofensivas que dejarán un doloroso rastro de sangre; como lo menciona el presidente de la república a través de sus redes sociales, las organizaciones Guerrilleras han creído muy equivocadamente que la cohesión a la que han sometido la sociedad civil les dará poder.

Es claro y no hay duda que las organizaciones guerrilleras se financian desde 1996 con la apertura económica de la exportación de derivados de la coca y la marihuana, economía que en algunas regiones del suroccidente colombiano se sostiene a través de la coacción y la amenaza a la sociedad rural y campesina, obligándolos a sembrarla, procesarla y a no desobedecer, ya que de lo contrario, se deberá atener a las consecuencias que generalmente son la muerte para aquellas personas que se han negado a seguirles el juego.

Estas acciones dejan en claro que, en el suroccidente, estos grupos organizados alrededor del crimen, no son grupos revolucionarios, son narcotraficantes dedicados al negocio de la explotación y la muerte, lucrándose a costa de la sangre y las necesidades del campesinado, indígena y del Afro. No persiguen ideales, persiguen toda fuente económica que les garantice sostenibilidad, bien sea vacunas, amenazas, extorsiones, asesinatos, y secuestros.

Desde aquí hacemos un llamado a la conciencia, para que aquellos que aún se encuentran generando economías ilícitas busquen alternativas diferentes y no se conviertan en la sangre palpitante de esta guerra sin fin; lamentamos profundamente que la falta de voluntad política de unos pocos que solo siguen sus intereses, hoy fragmente tan anhelado sueño para las comunidades del sur occidente, a tan solo dos días de su clamor por una verdadera Paz, y por una materialización real de las acciones que la consolidarán .

Es lamentable que las comunidades indígenas de esta Colombia rural y marginada, tengan que volver a los sitios de asamblea permanente para poder salvaguardarse, vuelven a la memoria esos días de confinamiento esperando que los combates terminasen, en territorios como Toribio, San Francisco, Tacueyo, el Credo, Corinto y Cerro Tijeras, siendo necesario que vuelvan a levantar sus cercas, sus vallas y delimitaciones, sin embargo, no son garantía de nada, pues la servicia con la que han actuado los armados en contra del pueblo, no muestran respeto de ninguna condición.

Son lamentables estos hechos, y estas decisiones que el día de mañana enlutarán al pueblo colombiano, y aun así con los ojos puestos en la esperanza, esperamos que el respaldo manifestado por el actual gobierno siga firme en esta crisis tan profunda que se acaba de desatar en el sur Occidente colombiano.

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