Munchique culminó el diplomado sobre el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, realizado junto al ICBF y la Universidad Tecnológica de Pereira
Una olla comunitaria preparada con alimentos de las casas y huertas fue la manera de llevar a la práctica los aprendizajes del diplomado sobre el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, realizado con dinamizadores del programa Semillas de Vida en el territorio ancestral de Munchique Los Tigres. El espacio de cierre se realizó en Gualanday, Muchique, donde los participantes compartieron alimentos producidos por las mismas familias y reflexionaron sobre las posibilidades que tiene el territorio para garantizar su alimentación.

El diplomado se desarrolló durante cerca de dos meses, con encuentros virtuales entre semana y espacios presenciales cada sábado. En el grupo rural participaron 20 dinamizadores que acompañan a niños, niñas y familias del programa de primera infancia. En Santander de Quilichao hacen parte de un proceso más amplio en el que participan alrededor de 70 personas distribuidas en tres grupos.
La formación nació de una articulación entre el ICBF, la Universidad Tecnológica de Pereira y el territorio de Munchique Los Tigres, con recursos de un fondo del Icetex. Su llegada al territorio se dio mediante el diálogo y la coordinación con las autoridades tradicionales, buscando que los conocimientos compartidos llegaran a quienes acompañan a las familias y pudieran continuar en las comunidades. Durante el proceso se conversó sobre el derecho a la alimentación, la soberanía alimentaria, las semillas nativas, las huertas, el cuidado del agua y la tierra y los conocimientos de los mayores sobre la siembra y la alimentación.
Para Munchique Los Tigres, estos conocimientos hacen parte de prácticas que ya existen en el territorio: sembrar, cuidar las semillas, preparar los alimentos propios y reconocer los tiempos del sol y la luna. El diplomado permitió compartir estas experiencias y encontrar formas de llevarlas a las familias y a las semillas de vida.
Uno de los temas de preocupación fue la pérdida de algunas semillas tradicionales y los cambios generados por la llegada de otras formas de producción. Por eso, se habló de mantener las huertas y recuperar las semillas que todavía permanecen en el territorio.



El cuidado del agua y la tierra también estuvo presente en las conversaciones frente a la minería en el cerro Munchique. Aunque esta actividad representa una forma de sustento para algunas familias, existe preocupación porque estos bienes son necesarios para sembrar y producir alimentos. La reflexión llevó a plantear otras formas de economía que permitan sostener a las familias sin afectar el territorio. La formación también permitió explorar nuevas preparaciones con productos de las huertas, como arracacha, mora, zapallo y zanahoria. Se hicieron buñuelos de arracacha y diferentes tortas, mientras se reflexionaba sobre el consumo de productos ultraprocesados y la necesidad de volver a mirar lo que se produce en las propias casas.
Durante los encuentros circularon productos como yuca, plátano, gallinas y carne de cerdo mediante la compra y el intercambio entre las familias. De esta manera, la alimentación también se relacionó con la economía propia del territorio.



En el cierre, realizado el 17 de septiembre de 2026, la olla comunitaria se preparó con gallina y mote. Al reunir los ingredientes, los participantes encontraron que eran pocos los productos que necesitaban conseguir por fuera. La diversidad de climas de Munchique Los Tigres, entre las zonas altas y bajas, permite contar con distintos alimentos para las familias.
Con este encuentro terminó la etapa presencial del diplomado. La certificación está prevista para octubre y quedan compromisos para continuar compartiendo estos conocimientos con las familias, mantener las huertas en los hogares y unidades de atención y llevar estas prácticas a las semillas de vida.